Ana Teresa Herrera-Reveles es bióloga, ecóloga marina, docente universitaria y fundadora de Vivimos el Mar. Su relación con el océano comenzó en la infancia, cuando las playas y arrecifes se convirtieron en su refugio y en el lugar donde aprendió a escuchar la vida en sus formas más pequeñas. El mar fue su primer hogar y también su sostén en momentos de pérdida y transformación, recordando que la continuidad y la resiliencia son parte de la naturaleza y de la vida humana.
Su sensibilidad artística nació en la infancia y adolescencia, gracias a sus estudios de música académica en conservatorios de Caracas, donde realizó estudios avanzados de piano y participó en movimientos artísticos durante su época universitaria. Esa formación le enseñó que la ciencia y el arte no son caminos separados, sino lenguajes complementarios para acercarse a la vida y para expresar lo que a veces no cabe en las palabras.


Formada como Bióloga en la Universidad Central de Venezuela, con doctorado en Ecología y certificaciones en Economía Circular y Desarrollo Sostenible, ha recorrido arrecifes y comunidades costeras en el Caribe, el Pacífico, el Mar Rojo y otros mares del mundo, acumulando más de 700 horas de buceo científico. En cada expedición, además de estudiar peces y corales, buscó comprender las culturas costeras y las emociones que emergen en la relación con el océano, convencida de que la ciencia también debe escuchar las voces humanas que habitan los territorios.
A lo largo de su camino, Ana ha sido testigo de cómo el apoyo de las ciencias sociales —como la psicología y la sociología— nos ayudan primero a reconocernos y entendernos a nosotros mismos, y luego, con empatía y compasión, a comprender los lenguajes de vida que nos rodean. Para ella, cada escala de valores es respetable, y la conciencia oceánica sólo puede crecer desde el reconocimiento mutuo y el cuidado compartido.
Vivimos el Mar nació de esa convicción y de experiencias personales de duelo y renacimiento, transformadas en un movimiento que invita a recordar que el océano es cuerpo compartido, legado y promesa.


